En El rico avariento o la vida y muerte de san Lázaro Mira de Amescua se inspira en una parábola pronunciada por Cristo: HabĂa un hombre rico que vestĂa de pĂşrpura y lino, y celebraba todos los dĂas e
En El rico avariento o la vida y muerte de san Lázaro Mira de Amescua se inspira en una parábola pronunciada por Cristo: HabĂa un hombre rico que vestĂa de pĂşrpura y lino, y celebraba todos los dĂas esplĂ©ndidas fiestas. Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caĂa de la mesa del rico… SucediĂł que muriĂł el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. MuriĂł tambiĂ©n el rico y fue sepultado. Estando en el Hades entre tormentos, levantĂł los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: "Padre Abraham, ten compasiĂłn de mĂ y envĂa a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama". Pero Abraham le dijo: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, Ă©l es aquĂ consolado y tĂş atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquĂ a vosotros, no puedan; ni de ahĂ puedan pasar donde nosotros".